Ganadores 20 17

Categoría 1

 

Cuento: La burbuja donde vivo, Micaela Ramos, 2do 6ta, Escuela N° 6 D.E 12 “Fernando Fader”

Menciones

Cuento: La capa invisible, Jorge Justiniano, Escuela Técnica N°27 D.E. 18 ''Hipólito Yrigoyen''

Cuento: Nova, Sofía Magaldi. Escuela N° 6 D.E 12 “Fernando Fader”

Cuento: La controversia de la locomotora, Alan Tejerina, 2do 4ta, Escuela 25 D.E 6 “Fray Luis Beltrán”

Cuento: La máquina de almas, Paula Bernardo, 1ro 6°, Escuela N° 6 D.E 12 “Fernando Fader”

Menciones especiales*

Cuento: Leyendas del Mañana, Ignacio Mamani, Escuelas Técnicas Raggio

Cuento: La imaginación nos libera de nuestros pesares, Milo Orelia Gómez, 2do 3era, Escuela N° 6 D.E 12 “Fernando Fader”

Cuento: Mea Culpa, Brenda Frutos, Tercero Primera, Escuela N° 6 D.E 12 “Fernando Fader”

Cuento: Entre Mundos, Claudia Valentina Rebagliatti, Escuela: Escuela Técnica Nro 6° "Fernando Fader"

*Cuentos que merecen ser mencionados por su inventiva y narración. Su antologación queda  sujeta a espacio físico de la edición

Ganadores 20 17

 

Categoría 2

 

Cuento: Clock, Tomás Emilio Sánchez Valdés, Escuela Técnica Nº8 D. E. Nº13 «Paula Albarracín de Sarmiento»

Menciones

Cuento: Libertad a un paso, Ovando William, Escuela a la representa: Escuela técnica n° 14 “libertad”

Cuento: Revolución Industrial, Matías De Luca,  E.T. 17 D.E. 13 "Brigadier Gral. Cornelio Saavedra".

Cuento: Corazón de Estaño, Milagros Orué, E.T. 25 D.E 6 "Fray Luis Beltrán"

Cuento: Fantasma de Máquinas, Brandon Alonzo, E.T. 25 D.E 6 "Fray Luis Beltrán"

Menciones especiales*

Cuento: Opus Faber, Tomás Borri, Escuela Técnica Nº6 D.E. 12 "Fernando Fader"

*Cuentos que merecen ser mencionados por su inventiva y narración. Su antologación queda sujeta a espacio físico de la edición

 

 

Otros cuentos

Carlos Schlaen (el tercer conjuro)

Sinópsis: Lucas, estudiante de ingeniería diseña una planta para el tratamiento de desechos industriales que se convierte en un éxito comercial. En un viaje a controlar una planta potabilizadora colocada en una fábrica, su pensamiento lógico (“la única manera de resolver un problema es usando la cabeza”) debe enfrentarse a la mística y la superstición (“algo increíble estaba sucediendo que desafiaba las leyes de la física”)

 

“si alguna vez había reflexionado sobre las formas que adoptaría mi muerte no había considerado la posibilidad de sucumbir destrozado por los tentáculos magnéticos de una medusa gigante.” […]

“para mí que nunca había asignado a las manifestaciones sobrenaturales una seriedad digna de ser tenida en cuenta” […]

“de alguna maera que no podría explicar dos dimensiones de tiempo se habían superpuesto en el mismo espacio” […]

 

La fábrica se convierte en un lugar diabólico:

“la criatura… me estaba conduciendo hacia la explanada central de la fábrica donde la grieta…aguardaba dispuesta a devorarme.”

 

Un avance industrial se convierte en una herramienta contra el demonio:

 “conocía cada rincón de la fábrica, conocía el equipo que se había instalado allí, mi equipo; la planta para la eliminación de desechos industriales”

Rodolfo Walsh (El viaje circular)

En Diciembre de 1926 egresé del politécnico de Mecánica de Hamburgo y cuatro meses más tarde entré como asistente del ingeniero jefe en las grandes usinas que proveen de energía eléctrica a la ciudad de Bremen. Recuerdo haber comprobado con asombro que mis estudios en la materia no me habían preparado para la visión casi fantástica que se me ofreció cuando franqueé la última puerta de acceso, para hacerme cargo de mis funciones: las grandes máquinas cuyos volantes giraban rápidamente, la blanquísima luz reflejada en los mosaicos y azulejos, la atmósfera cálida y el zumbido característico de las grandes centrales, todo me impresionó vivamente

Jorge Luis Borges (Emma Zunz)

El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto […] recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre «el desfalco del cajero», recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que el ladrón era Loewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. […] Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre, contra toda violencia […]  Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio, nadie lo ignoraba, un revólver […] Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe confidencial de la obrera Zunz.

Andrés Rivera (Esto por ahora)

Las diez de la mañana de un día de Junio. Y en la sala de telares, bajo la luz de los fluorescentes, los telares retumbaban. Y se escuchaba, también, el sonido más apagado de las devanadoras, y el de las canilleras.

A las cinco de la mañana, nosotros, los tejedores, encendíamos, en silencio, los fluorescentes, embutidos, nosotros, los tejedores, en gastados over-alls.

Y era como si se iluminase la nave de una iglesia laica.

No hablábamos, a esa hora, los tejedores.

No te cruzabas de los dos telares Ruti, de seda, que atendías, a los dos telares de seda que atendía otro tejedor con el cual te habías prometido compartir las desolaciones del último fin de semana, y las indulgencias con las que te compensarías, y las herejías que ibas a protagonizar en el tiempo que pasaba desde el sábado a la una de  la tarde hasta el lunea a las cinco de la mañana.

Ya llevábamos cinco horas de trabajo, esa mañana de junio.

El Petiso, parado en la puerta de la sala de telares, movía los brazos como si hubiera caído sobre él, irrefrenable, un ataque de epilepsia. […]

El Petiso me había enseñado el oficio de tejedor. Me enseñó más y mejor que ningún otro tejedor que yo recuerde

 

Hice señas a los otros tejedores, a la devanadora, la canillera, a la urdidora. Y los tejedores, la devanadora y el canillero, y la urdidora detuvieron los telares, la devanadora, la canillera, la urdidora.

Yo era, para ese año y ese mes de junio, secretario de la comisión interna de la fábrica.

El dueño de la fábrica era Wolf Lander, un hombre duro […]

 

Salimos los tejedores, la devanadora, el canillero, la urdidora al patio de la fábrica.

Una luz débil la de esa mañana de junio. Así la recuerdo: débil. Y ese recuerdo es el que vale contra las traiciones del tiempo. Y sin viento, quizá, esa mañana de junio.

Yo tenía hambre, no había comido, todavía, el sándwich que traje de casa, y no había tomado el mate cocido que se calentaba en el jarro, y que nos repartíamos con Verbajt […]

 

El personal de Tejidos Lader, en el patio de la fábrica. Silencioso el personal de Tejidos Lader. Y como aterido. Pero respiración normal del personal de Tejidos Lader.

Wolf Lander traspuso las puertas de su oficina que se abría al patio de la fábrica. Su cara de hombre duro sonreía. Pero estaba en el patio de su fábrica, esa mañana de junio, los pulgares de las manos hundidos en los bolsillos de su chaleco […]

Wolf Lander, los pulgares de las manos en los bolsillo de su chaleco, contempló, impasible, y sin enfado, a esos hombres y a esas mujeres a quienes les pagaba un salario. […]

Recordaban, los tejedores y la devanadora, la urdidora, el canillero, el capataz, y Wolf Lander […] que Diniz les confió, exaltado, que en los sótanos del sindicatos textil había armas para defender a El General y a la justicia social.

Y Diniz, en un mediodía de otoño, la camisa desabrochada hasta el ombligo, y un saco de cuero sobre la camisa desabrochada hasta el ombligo gritó, en el patio de la fábrica Tejidos Lander, que los trabajadores no debían olvidar a LA Abanderada de los Humildes que, antes de morir, suplicó a los grasitas que enfrentasen a la oligarquía empeñada en abolir las conquistas sociales o, lo que era lo mismo, acabar con El General y su gobierno[…]

 

Dije, en el patio de la fábrica, detestándome, creo, que Diniz nos avisó que había armas en el sindicato. Y Diniz dijo que quien quisiera ir al sindicato, y empuñar una de esas armas, y defender, con una de esas armas lo que hubiese que defender, tenía el camino libre.

Dije que yo iba en busca de una de esas armas. […]

 

Y caminamos en busca de las armas que, depositadas en los sótanos del sindicato textil, aguardaban ser empuñadas por los trabajadores, por cuya suerte de desvelaba El General. Eso es lo que nos dijo un devastado, sollozante Diniz, un mediodía de mayo.

Éramos veinte tejedores. No más de veinte.

Algunos de esos tejedores dijo que era un día de mierda.

Otro tejedor dijo que no teníamos ni una puta radio para enterarnos qué carajo pasaba en Buenos Aires.[…]

Algún tejedor rió

Algún tejedor dijo, la cabeza gacha, no estamos para la joda […]

 

Éramos menos de veinte obreros de la fábrica Tejidos Lander los que llegamos hasta la puerta del sindicato textil de Villa Lynch, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Los que se abrieron por las calles laterales, solos y cautos, se abrieron en silencio. En los que quedamos no se escucharon lamentos desdeñosos ni, tampoco, exabruptos procaces.

Las puertas del sindicato textil de Villa Lynch estaban cerradas.

            Nadie fuera o detrás de las puertas cerradas del sindicato de Villa Lynch.

No estaban las armas que un sollozante, desgarrado Rodolfo Diniz gritó, a fines de mayo o en los primeros días de junio, servirían para defender las conquistas sociales que nos otorgaron El General y La Abanderada de los Humildes. Eso gritó el quebrado por el llanto, un atormentado Rodolfo Diniz, en el patio de la fábrica de Tejidos Lander […]

Cuatro cuentos para pensar el futuro



Alumnos de 2° 4ta (ET 25)


 

Daniel Vega

 

“Los guantes”

 

Nahuel Riveros

 

“La planta nuclear de la profundidades”

 

Juan Reinoso

 

“Un sueño tecnológico”

 

Santiago Herrera

 

“El escondite de la fábrica de autos”





 

 

 

Los guantes


 

Encuadre científico/industrial

 

Manipulación responsable de herramientas industriales

Manejo consciente de nuevas tecnologías: ¿Hasta dónde somos capaces de controlar los efectos de los descubrimientos científicos? ¿cómo serán utilizados? ¿en manos de quién? ¿qué proyectamos en dichos descubrimientos? ¿Con qué fines y propósitos las grandes multinacionales y los países incentivan la investigación?

Daniel Vega nos propone en su cuento una mirada sobre ese tipo de preguntas ¿Hay responsabilidad en el manejo de las nuevas tecnologías?, ¿hay prudencia?, ¿hay actitud crítica frente a los avances?


 

Cuento

 

En una escuela técnica un chico tenía que soldar algo, pero le faltaban los guantes de protección. Sin el uniforme completo no debía hacer el trabajo, le decían siempre los profesores y el cartel de advertencia colgado a la entrada del taller. Decidió soldar igual, necesitaba entregar el trabajo esa misma tarde.

 

Volviendo en el colectivo sentía que en sus manos y brazos le crecía algo que daba dolor y picazón.

Entró a su casa y sin saludar a sus padres se fue directo a su cuarto. Miro sus brazos en el espejo,y se sacó la remera. Miró qué era aquello que le empezaba a picar y le estaban creciendo en forma de escamas como las de un animal. Tomó el celular, porque lo llamaba su compañera de colegio.Su compañera lo llamaba porque queria saber que le pasaba aquella tarde en taller, estaba como muy nervioso, como si no quisiera que nadie se de cuenta de algo. Tomo el celular y de repente el aparato quedó rostizado.

El chico no sabía lo que era y pensó “tengo que controlarlo, no quisiera lastimar a alguien”.

Salió de su cuarto y fue a tomar algo. Se puso una camiseta manga larga a pesar del calor para que sus padres no se den cuenta y no se asusten. Entonces tomó el vaso de agua y de repente su mamá le dice

-¿qué pasa hijo, por qué no saludaste, no dijiste nada al entrar y te fuiste como un loco a tu cuarto?

-Es que tenia que apurarme, mamá

-Por qué estás apurado?

El responde muy nervioso

-no sé

La madre sonrie.

 

Después se sentó en el comedor de su casa y pensó en el momento que se había quemado y dijo “algo extraño tiene el taller de la escuela”. Entonces fue a averiguar qué era lo extraño que sucedía en la escuela y ver si algunos chicos le había sucedido lo mismo. Fue a la escuela a ver qué pasaba.  Entró al taller como si nada y fue directo con el jefe de taller de la escuela. Golpeó la puerta de jefatura de taller

-Pasá, ¿que sucede?

-Tengo un problema

En ese instante dijo “si se lo digo no me creerá así que le mostraré”

-¿qué es lo que me mostrarás?

-Pasame tu lapicera,

Tomó la lapicera y no pasaba nada. El jefe se reía. De repente el chico se enojo e incineró la lapicera. Ya sabía controlar su poder.

El jefe se quedo sin palabras, impactado, y dijo “¿cómo es posible?” El chico le mostró las escamas que le habían crecido en sus brazos. El jefe le dijo

-¿puedo tocarlas?

Él dice que sí,y al instante el jefe se hizo cenizas como la lapicera, y atrás, sin darse cuenta, apareció su compañera que lo llamo para ver cómo estaba pero no había podido contestarle porque había rostizado el celular.

La miró fijamente y ella se fue corriendo muy asustada.

“¿Ahora que haré?, pensó ¿Irme y dejar esto así o hacer algo?” Estaba asustado y aterrorizado por lo que había hecho. Sentía culpa.

 

Entró otra vez a su casa y entrando vio a su compañera de taller sentada en el living hablando con sus padres. No sabía lo que estaban hablando pero se fue con cuidado, sin que se den cuenta a su cuarto enojado y a la vez con tristeza y culpa. Al abrir la puerta la rostizo. Sus padres y su compañera fueron rápidamente a ver qué pasaba, porque el estruendo había sido fuerte. Viendo al chico sus padres le dicen

-tranquilizate

y el responde

- ¡No me toquen por favor no quiero matarlos!

-¿qué pasa hijo? - le dice su madre.y el chico explotando la pared con un golpe salió a la calle y se fue.

Se fue, dirigiéndose a donde no haga daño a nadie

 

Fin.







 

La planta industrial de las profundidades

 

 


Encuadre Industrial

 

Ética y medio ambiente. Catástrofes naturales. ¿Podemos seguir avanzando en la construcción de fábricas e industrias sin tener en cuenta un marco de naturaleza apropiado, dejándonos llevar por la ambición de producción y consumo? ¿cuál es el límite que la naturaleza nos obliga a respetar? ¿cuáles son las posibles consecuencias que nuestro codicia acarrea?. Esas son el tipo de preguntas a las que Nahuel Riveros nos acerca con su relato.

 

Cuento


            Hace mucho tiempo se hizo una planta nuclear muy cerca del mar. Era enorme, tenía más de diez mil obreros. Lo que hacían era trabajar con los químicos más potentes.

Un día, muy lluvioso, sonó la alarma por tsunami.

Algunos sectores de la planta nuclear quedaron desiertos, cosa que era un peligro, porque si hubiera una fuga de algún químico nadie se daría cuenta y podría contaminar toda la planta nuclear e incluso más. Los trabajadores estaban asustados, se sentía como las olas del mar chocaban contra las paredes de la planta.

Algunos trabajadores del turno se reunieron en la sala de máquinas, por las dudas de que pasara lo peor. Sabían que la planta nuclear no estaba en las mejores condiciones.

Los dueños habían pagado varias veces para que no vayan a inspeccionar el lugar.

Llegó el tsunami. Era más grande de lo que se esperaba, casi rompe toda la planta. Algunos sectores quedaron totalmente destruidos.

Cuando parecía que nada peor podía pasar, se derrumbó el piso. Cayeron a las profundidades del mar. El agua se volvió verde, totalmente contaminada. Los únicos que quedaron vivos fueron los que se juntaron y se encerraron en un sector con puertas blindada.

 

De repente se escucharon golpes en la puerta. Nadie que quisiera entrar desde afuera por la fuerza, podría entrar. Pero era como si lo que estuviera golpeando sabía que tenía que entrar por ahí, un trabajador dijo:

-¿Y si son rescatistas?


                        Con la fuerza de varios trabajadores lograron abrir la puerta. No había nadie y estaba todo inundado. Cerraron la puerta inmediatamente, pero algo entro... era el cuerpo de una persona, además de varios peces muertos. Revisaron el cuerpo y era uno de los operarios más importantes de la planta nuclear. Su cuerpo estaba muy verde, con muchas deformaciones en su cara.

Para la sorpresa de muchos su corazón seguía latiendo. Era increíble cómo después de estar tantas horas bajo el agua sin respirar, seguía vivo.
            Al rato despertó enfurecido !QUERíA MATAR A TODOS¡ Como si no fuese él, empezó a saltar para todos lados. Tenía una agilidad impresionante, descomunal. Lo intentaron parar entre siete compañeros y no pudieron. Por acción de los químicos y el agua él había mutado. Iba mordiendo a todas las personas. A cada persona que mordía se iba volviendo verde hasta que terminaba muriendo por no aguantar la radiación.

Al ver que no podían contenerlo intentaron dialogar

- ¿Por qué haces esto, qué te hicimos? solo queremos salir de acá sanos y salvos -dijo un trabajador
                        -Los estoy ayudando a convertirse en super humanos, así como yo. La única forma de salir con vida de acá es mutar, el único problema es que ya nunca volverán a ser los mismos, si mutan, perderán todo lo que tenían hasta hoy, familia, hogar, trabajo. Pero si prefieren no mutar, morirán aquí, porque es imposible escapar sin los poderes de la mutación.
                        -¡NO!¡NOS ESTAS MATANDO A TODOS! Mira como te dejo la radiación, tuviste suerte de que tenés un cuerpo resistente y no te mató, pero nosotros no podemos aguantar la radiación.

                        Al mutante no le importo, los iba mordiendo uno por uno. Los trabajadores intentaron detenerlo, organizándose pudieron rodearlo, le tiraron sus ropas de trabajo encima. Así no podía ver. Unos cuantos se subieron encima de él, pero nada lo detuvo. Logró escaparse y así fue exterminando a todas las personas que habían ido ese día a trabajar.

 

Fin



 




 

 

 

El sueño tecnológico


 

 

Encuadre tecnológico

 

Cuando los jóvenes sueñan, piensan en el futuro, construyen su imaginario fantástico en donde ellos son los héroes ¿de dónde toman los elementos que les permitirán imaginarse cómo héroes? ¿qué importancia tiene para esos mundos imaginarios los juegos electrónicos y el consumo televisivo? En dicho mundo fantástico: ¿qué influencia tienen los mass media en la construcción de objetos de deseo?

Juan Reinoso nos propone un cuento para pensar cómo se podría formularse un mundo fantástico en el siglo XXI

 

Cuento

 

1

 

Un día Moise y Samu estaban en la casa de Moise, una casa gamer, Moise tenía como 20 plays 5, 30 X box two, y 5 PC gamer de más de 30 pulgadas, ni Messi lo podría creer. Samu y Moise estaban jugando al GTA 6, ya que no tenían tarea, y de la nada los 2 (osea Samu y Moise) comenzaron a ver todo borroso, como si te hubieses tomado más de 50 vasos de fernet y les dolía mucho la cabeza, se desmayaron al instante,

Después los 2 se despertaron pero no en la casa gamer sino en un lugar muy sombrío y aterrador. Miraron hacia los costados a ver si encontraban ayuda pero no había nadie.

 

2

 

Luego de una hora Moise había decodificado que estaban en otro planeta. Rápidamente suena el celular a Samu y sonaba muy extraño ya que era casi imposible que les haya agarrado señal estando en otro planeta,

Samu entonces saca el celular y se fija. Era Claudia (osea la novia de Samu). A Moise de la nada le empezó a agarrar un mal presentimiento sobre esto y entonces Samu contesta la llamada diciendo:

“Hola mi corazón, mi claudia linda, ¿Qué pasó?” y de la nada contesta una persona con un tono de maldad pura y les contesta de forma repentina:

“Hola Samu, hola Moise, les tengo unas noticias interesantes, primero en principal están en este planeta porque capturé a Claudia, y la tienen que rescatar. Sé que les va a costar pero créanme si no vienen a rescatarla la mato, Muajajajaja”

Samu violentamente enojado y gritando contesta:

“!Maldito, la llegas a tocar a Claudia y te rompo toda la cabeza, me entendés, ya estamos yendo para allá¡”

El malvado villano responde:

“Muajajajaja, solo les digo que a Claudia la tengo capturada en la torre más alta del mundo, jajaja”

 

Al instante Moise se le ocurrió una idea, una idea muy brillante que probablemente salve a Claudia del temible villano, tenía un experimento que había hecho con una compañía que se llamaba I.T.C.E.A, que en muchas palabras significaría Instituto de Tecnología y Ciencia de los Estados Americanos. Estuvo creando unas pastillas que alteran al organismo humano para que haya más seguridad en el planeta. Todas las pastillas estaban hechas con varios anticuerpos y células que hacen cambios rápidamente en el cuerpo. Una de color rojo que fue hecha con células de diorte y moléculas que hacen que el cuerpo tire hidratos de carbono permitiendo así entrar a una temperatura de más de 1500 grados, daba el poder de tener súper fuerza, visión rayos x y lanzar bolas de fuego. La otra pastilla era de color azul, fue hecha con varios rayos gamma, rayos ultravioleta y células ultramitentes que fortalecen y dan el poder de tener súper velocidad, tener un coeficiente intelectual 50 veces más que el de un ser humano común y de poder mover objetos con una sola mano,

Entonces Moise le dijo a Samu: “Eh Samu, toma esta pastilla para hacerte más fuerte y hacer que este cementerio de oscuridad se prenda con luz de tu fuego”...

Samu sorprendido con una cara de que Moise enloqueció:

“¿En serio Moise, estás seguro de que esta pastilla me va a volver más fuerte de lo que soy?

“Y si tonto, acordate que gracias a mi aprobaste Lengua”

Y entonces Samu trago sin necesidad de tomar agua la pastilla roja y de la nada la oscuridad que veían Samu y Moise desapareció con una luz brillante que salía espectacular del cuerpo físico culturista de Samu. Ya Moise impaciente de tomar la pastilla azul tragó la pastilla y en seguida estaba bailando como Michael Jackson y corría a más de 900 km/por hora (casi rompiendo la barrera del sonido).

Samu no lo podía creer, los 2 eran unos súper humanos.

“Samu esto es increíble, el único problema es que el efecto de las pastillas dura solamente 8 horas”


 

3

 

Samu rápidamente corta y va hacia la torre más alta del mundo (era 10 veces más alto que la torre de Dubái). La pregunta que se hacían Samu y Moise era cómo se llamaba el malvado villano. La torre era tan alta que se dice que tardaron 500 años en construirla. Estaba fabricada con vibranium, adamantium, titanio, y con los metales más fuertes y resistentes del universo. La torre llegaba a medir casi unos 8300 metros, y con la velocidad de Moise lograron llegar rápido.

El único problema es que llegando Moise perdió los superpoderes porque la torre tenía un escudo anti-poderes. No lo podían creer, estaban doloridos por pensar de que jamás iban a rescatar a Claudia, porque la torre había que subirla por escaleras. Moise pensó y pensó. Dijo que podrían destruir el escudo que les quitaba los poderes, entonces ya de ahí Moise pensó cómo había que llegar al artefacto para destruirlo. De pronto surge una luz verde muy resplandeciente que mostraba una barrera

“Eh, allá está el artefacto que nos impide tener nuestros superpoderes”- dijo Moise

Fueron corriendo a más de 37 km/por hora como si fueran Usain Bolt. Ya fatigados llegaron al artefacto que impedía tener superpoderes y Moise en menos de 2 minutos lo desactivo y rápidamente subieron a la torre. Allí se encontraron con otra sorpresa, un escudo de color violeta que les impedía pasar, Samu trató de romper esa barrera pero era indestructible. De la nada suena una risa malévola. Samu y Moise miraron hacia arriba y el que tenía esa risa malévola era el malvado villano, y dijo:

“muajajajaja, de esta forma jamás alcanzarán la cima, y ya que van a tardar en subir. Les diré como me llamo, me llamo Lord Baldomero y tengo 2783 años, y soy el más poderoso de todo el universo, jajajajaja”

Samu muy enojado dijo:

“¡Oye, Lord…Lord…como te llames!!, solo te voy a decir esto, Vamos a rescatarla a Claudia!!!”,

“Si quieren desactivar el escudo que no los deja pasar van a tener que responderme una pregunta”

“¡Cual!” Dijo Samu muy furioso,

“Respóndanme, si yo voy a 3000 km/por hora, ¿cuánto tiempo voy a tardar en recorrer 3000km?”

Moise en menos de 1 segundo como un galán y con toda la re facha respondió:

“Va a tardar una hora señor”

Lord muy sorprendido dice:

“Wow, eres muy inteligente, tienes mucha suerte” y de esa forma desactivó la barrera y rápidamente pasaron y llegaron a la cima.

 

4

 

Ya arriba Samu se quiso vengar, y entonces le dice a Lord con una increíble voz de macho pecho peludo:

“!Te juro Lord que no te lo perdonaré!”

Samu se aproximó rápidamente para darle una buena piña a Lord y enseguida le hizo un tremendo nocaut, Lord muy adolorido y gritando dijo:

¡No, por favor, no me maten, nunca más los voy a molestar, se los juro!

Moise calmadamente dijo:

“Eh Lord, ¿Claudia?, Samu y yo tenemos que volver, devuélvenos ahora!”,

Lord con mucho miedo dijo:

“Bueno bueno señor, pero por favor no me lastimen!”

Lord se levantó con mucho cuidado, le seguía doliendo la cara del golpe que había recibido de Samu. Levantó una mano y dijo:

“Returns to these earthlings to their world” (que claramente significa “Devuelve a estos terrícolas a su mundo”)

Samu y a Moise empezaron a ver todo borroso y cerraron los ojos. No escuchaban nada, no sabían que le había pasado a Claudia de ese entonces, solo escuchaban la nada y veían la profunda oscuridad,

De golpe vino una luz muy blanca, tan blanca que aunque cierres los ojos vas a seguir viendo algo blanco, comenzaron a escuchar voces  

“Moise, pase lo que pase siempre fuiste un gran compañero” -dijo Samu

 

5

 

Después de esas increíbles palabras de inspiración Samu y Moise abrieron los ojos y estaban en una escuela técnica, los 2 en el mismo banco. Notaron que todos sus compañeros eran hombres y que estaban todos parados menos ellos 2 (osea Samu y Moise) y notaron que todo era un sueño,

Se levantaron y vieron que era el jefe de preceptores (una autoridad de la escuela), estaba muy enojado

“Montaldo y Gutierrez, salgan ya al pasillo”,

Samu y Moise recibieron cinco partes cada uno.

 

Samu preguntó

“y qué pasó con Claudia?”,

Era la hora de recreo. Los dos salieron a buscar a Claudia y vieron que era más joven y que estaba con un chavon que se llamaba Gabriel Cristaldo, pero le decían Gaby.

Samu no lo podía creer, se acercó a Claudia y le dijo:

“Emm, Claudia, ¿te acordás de mí?”  







 

El escondite de la fábrica de autos


 

Encuadre científico

 

 

En su afán de progreso la humanidad genera nuevas tecnologías que ayudan al hombre a liberarse del trabajo mecánico y obtener más tiempo para el ocio. Pero ¿quién controla esta construcción de nuevas tecnologías? ¿Hay una ética en la construcción de estas herramientas útiles? ¿hay una visión integral del hombre en comunión con la naturaleza?

En este cuento, Santiago Herrera nos propone una ficción sobre un problema de los tiempos futuros, ¿Cuánto poder tendrán las máquinas? ¿dominarán a los hombres?  Un futuro apocalíptico en donde las máquinas...


 

 

El cuento

 

                       

 

1

 

Yo simplemente hacía mi trabajo. Lo que pasaba luego no me importaba, no quería meterme en problemas.

La gente que trabajaba en esa empresa tenía su grupo, no hablaban mucho entre ellos y menos conmigo. Yo estaba solo por lo cual recorría los pasillos de la empresa.

Cuando les preguntaba a las personas de ahí qué se escondía en ese lugar, cambiaban de tema. Obvio que no iba a insistir, pero ellos algo sabían. Caminando por los pasillos en donde se encontraban los jefes escuchaba ruidos, charlas, discusiones. Pero nadie se hablaba con nadie, y yo solo entraba hacia mi trabajo y me iba, tampoco hablaba.

 

2

 

No conocía a nadie en Bs.As. no tengo familia ni amigos. Vivía en el trabajo y a veces me daban ganas de dejar el empleo y seguir haciendo lo que hacía. Pero algo me decía que me quedara.

Y ese algo que me hacía quedar era saber qué había en ese cuarto. En ese momento se me ocurrió hacer horas extras para averiguar qué es lo que pasaba allí, en la empresa que es una fábrica de autos llamada FIAT. Los jefes eran muy reservados y nunca se los podía ver ni en los pasillos.

Me puse a buscar información sobre la familia, sobre todo de su padre, que era muy conocido. Un señor con bastantes problemas, no sabía qué tipos de problemas, en cada página que buscaba ver qué problemas tenía salía “ERROR”. ¿Habría cancelado todas esas páginas? Tantos problemas raros que nunca se supo, decidió hacer el viaje y dejar a sus hijos a cargo de todo.

Unos de los hijos se llamaba Alex Wesley; el otro hijo era Tomas Parker, no eran de la misma madre.

A los hijos no lo podía encontrar en ninguna página web tampoco, y si había información sobre ellos también salía “ERROR”. Empecé a buscar por otros lugares. En la empresa tenía que haber alguna información pero lo único que me salía era el formulario de los hijos. Decidí dejar de buscar.

 

 

3

 

Un día me dijeron que si me podía quedar más tiempo en la empresa que era tipo hasta las 01:00 de la mañana. Mi objetivo era poder saber qué había. Eran las 23:00 de la noche y no había ningún tipo de seguridad en el lugar. Decidí entrar. Había varias puertas, abrí una y lo único que vi fueron autos que nunca había visto en mi vida.

Escuche ruidos y salí corriendo.

Al otro día seguí haciendo horas extras por la noche…era una noche lluviosa, ya conocía el lugar y entré. Me encontré con la puerta blindada de los autos lujosos y extraños. Entré despacio y me acordé lo que me había dicho el jefe pero no me importaba. Cuando entré vi cuatros coches lujosos con un diseño fabuloso nunca visto.

Llegué poco a poco a esos autos y toqué uno. Hizo un ruido que tuve que esconderme para que nadie pueda verme. Desde mi escondite vi cómo el auto poco a poco se transformaba en un robot humano. Yo no podía creerlo, hablaban y se entendían entre ellos como si fueran humanos.

Pero al instante se desarmaron, los desactivaron. Los dueños no estaban pero si los de seguridad, escuché como cerraban las puertas de ese lugar. Quedé atrapado.

 

4

 

Mi curiosidad era saber qué hacían, conocer más de ellos. Me lancé y los active pero bajando el volumen.

EL primer robot era un Ferrari de última generación rojo, con 500 caballos de fuerza, su carácter era muy fuerte y de estatura alta 2,30. Era muy sensible a los perros callejeros y medio ambiente sucio, lo mejor que sabía hacer era dar la vuelta al mundo por minuto. Tenía una rueda de otro universo, un motor valuado en 20.000.000 de dólares y era un coche antibala.

El segundo robot era un Bugati Vierón de última gama de color gris, con 400 caballo de fuerza, era tierno y de estatura mediana 1,90, Muy sensible al el encierro de los animales en zoológico y las cosas automática. Tenía un motor de última generación valuado 15.000.000 de euro , parabrisas diseñado para el solo y una rueda antibala.

Uno de ellos me mira y me dice:

-Queremos salir de aquí.

- ¿quiénes son?

-No somos de aquí, nos tienen secuestrados. Necesitamos que nos saques de aquí.

Yo obvio que no podía hacer nada, entré a ese lugar solo para ver y no para meterme en problemas.

Los papeles decían que los robots se llamaban Car-Robot, traídos desde la NASA. Lo que decía abajo no era muy bueno… los tenían escondidos para que nadie los vea porque estos robots eran peligrosos. Y no solo eso, los tenían secuestrados.

 

5

 

Salí de ese lugar, dejé mi trabajo, dejé todo y me fui. Esos robots eran peligrosos. Entonces tomé contacto con la NASA y les mandé las fotos que había sacado. Decidí dejarlo todo e irme otra vez a viajar.

Un día abro el diario y leo que los hijos del dueño habían sido arrestados, los robots volvieron a su lugar y lo más raro era que el padre de ellos no aparecía en ningún lado…  y hasta el día de hoy nunca se supo nada de él.

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